top of page

¿HASTA QUÉ PUNTO ES ACCESIBLE LA SENSIBILIDAD?

POR ALESSANDRA BARAGIOTTA

2019/06/03


Una de las revelaciones más extrañas que llegaron a mí mientras estudiaba la Licenciatura en Lenguajes y Producción Audiovisual de la UANL fue conocer el hecho de que en realidad no está establecida como tal (una licenciatura) en el resto del mundo. Claro que puedo tramitar un título, pero carece de validez oficial para sistemas globales. Puede que se deba a que aparentemente es “reciente” el aumento de nuestro consumo cultural de manera visual, pero también pienso que puede deberse a la naturaleza de la profesión de los egresados, que en su mayoría eligen ese camino y no el de las comunicaciones porque desean desenvolverse en un ámbito, en la medida en la que se pueda, un poco menos comercial. La expresión personal (o podemos llamarle artística) parece pasar a segundo plano en esta era en la que el tiempo es dinero y la competencia no acaba. 

Money can buy you love, Barbara Kruger

 

El hecho de que como esta, la gran mayoría de las áreas de formación profesional de las humanidades y las artes prometan poca estabilidad económica en un panorama futuro, ha devenido en que muchas veces no es la gente verdaderamente apasionada la responsable de la creación de los contenidos que consumimos y como consecuencia, somos generaciones con una pobre educación visual. Resulta preocupante puesto que al no tener las bases necesarias para cuestionar estos contenidos, las muestras de sensibilidad un poco más delicadas se vuelven inaccesibles a nuestra comprensión y el “arte” se convierte en un asunto de la élite. 
 

Puede parecer algo no tan cuestionable, ya que en todos los asuntos del comercio hay nichos y siempre habrá distinta producción para los distintos sectores económicos, pero me parece incongruente por la naturaleza de la práctica. ¿Por qué hacer tan inaccesible un objeto que es obra de la expresión personal? Si lo que buscamos al hacer arte es la universalidad y la empatía con el público, ¿no resulta más lógico facilitar el acercamiento espacial y humanitario de este para las masas? ¿por qué consumir arte sigue pareciendo un lujo?. 
 

Además, reflexiono sobre esto porque parece, y hablo también desde mi experiencia, que no podemos quitarnos de encima esta urgencia de estar presentes en espacios expositivos establecidos. Una se acerca con la inquietud de producir una muestra en un espacio y se le pone un freno al decirse “pero recuerda que este no es un espacio oficial”, cuando si bien se entiende que en algunos organismos sirve tener cierta experiencia en tu currículo, pienso que debería ser mayor el peso de la necesidad de ser escuchados por aquellos que de igual manera quieran hacerlo, o incluso la emoción de que un discurso sea acercado a quienes todavía no saben que podrían necesitarlo.

 

La gestión de espacios independientes y plataformas de promoción digitales juegan un papel cada vez más importante en una era en la que la producción de contenido con fines de recreación crece exponencialmente; debemos de ser conscientes y proporcionarnos mutuamente herramientas para ser consumidores responsables y poder exigir calidad a los espacios establecidos y a los medios, y no terminar siendo solamente dependientes de un algoritmo. 

Alessandra Baragiotta

Barbara-Kruger.jpg
bottom of page